Me paro frente a una cafetería,quizás un café me vendría bien.
Un chico joven,de unos veinte años se acerca a mi con una amplia sonrisa. Sonreir...hace demasiado que no lo hago de verdad.
-Hola señorita,¿qué desea?-coloca su boli negro sobre un papel preparado para apuntar todo lo que pida.
-Un café-le digo tratando de devolverle una sonrisa poco convincente. Tarda quince minutos en llegar mi ansiado café en una diminuta taza. En dos sorbos ya me lo he bebido. La cafetería es realmente acogedora,a pesar de tener unos grandes ventanales que te dejan desnudo ante la Gran Vía,me hace sentir en casa. La puerta se abre dejando que una corriente de frío entre no solo en la cafetería,en mi también al ver quien acaba de llegar. Me he imaginado tantas veces este momento...que le diría,si le saludaría o no,como sería la mejor forma de ignorarle,como devolverle una sonrisa sin llorar...y en cuanto sus ojos se clavan en los míos me quedo muda. Bueno no,tan solo quiero decirle una cosa "a pesar de todo,sigo aquí,te sigo queriendo. Vuelve,por favor" pero no es válida,mi cerebro la descarta en cuanto noto una lágrima recorrer mi mejilla. Su mirada me quema,hace que toda la rabia y el dolor y cariño que le tengo guardado desde hace seis meses se derrame por mi cara. Es horrible verle a menos de cinco metros de mi y sin embargo sentir que está a diez mil kilómetros,o peor aún,que no quiere estar más cerca. Le observo mientras camina hacia la barra y se pone a charlar con el amable camarero. Siento una punzada en mi pecho cuando en un momento de silencio este me mira y sonríe mientras asiente. El jovencito de la sonrisa amplia se acerca a mi mesa y me sirve una copa de vino- Oh no,yo no he pedido...
-La invita ese caballero de ahí-Dani levanta su copa y me sonríe. Noto como mis venas arden ¿a qué está jugando? ¿Acaso no se ha divertido lo suficiente. Me acerco hacia él con mi copa en la mano.
-No necesito nada ti-me mira serio. Su sonrisa se ha convertido en una línea recta y sus ojos se cierran.
-No pretendía molestarte.
-Ya-miro hacia otro lado,nunca pensé que tendría tanta fuerza de enfrentarme a él así- Pues lo has hecho-dejo con cuidado la copa de cristal llena de vino sobre la barra- Yo no existo para ti.
Y tras esto último recojo mi abrigo del asiento y salgo de la cafetería. Empiezo a andar todo lo rápido que mis pies me lo permiten. No le importo nada,no le duele verme,es más,le divierte. Todo este tiempo ha sido un simple juego para él. Le odio. Y se me ha olvidado pagar. Freno de golpe,idiota ¡se me ha olvidado pagar! vuelvo corriendo hacia la cafetería. Cuando llego a la puerta la puerta la miro y Dani ya no está dentro. Ahora,desde fuera,ya no me parece tan acogedora. Es otro sitio de Madrid al que no podré volver sin acordarme de él. Entro cabizbaja y me acerco a la barra. MI copa de vino ha desaparecido,al igual que mi mesa ha sido ocupada por dos adolescentes que charlan animadamente,es como si fuese la primera vez que entro aquí.- Perdón-me dirijo a una chica pelirroja que está en la máquina del café. También ha desaparecido el joven camarero de la sonrisa amplia- Antes me he ido y se me ha olvidado pagar-la mujer de unos cuarenta años me mira arqueando una de sus cejas.- Tome,2'50-se acerca lentamente a la barra y examina las monedas- Es lo que cuesta un café,¿no?-asiente,recoge el dinero y vuelve a la máquina del café. Me quedo ahí parada unos segundos más,quizás debería dejar propina por las molestias. Dejo cinco euros sobre la barra,guardo mi monedero y.
-Perdona,pero tu cuenta ya está pagada-la mujer pelirroja está de nuevo mirándome esta vez con mis 2'50 sobre la palma de su mano abierta.
-¿Pero quién...?-mi respiración se acelera- Dani..
-Sí,Dani. ¿Le conoces?-la miro a los ojos,esta vez si que le pienso matar como le vea. No solo se divierte a mi costa,sino que encima anda por ahí haciéndose el bueno y dejándome a mi por pobre. Le odio,le odio,le odio.
-Digamos que sí-trato de sonreír pero tan solo me sale una mueca de incomodidad.
-¡Qué casualidad! Es mi primo-sale de la barra por una pequeña abertura hasta ponerse a mi altura y me da dos besos- ¿Qué sois?¿Compañeros de trabajo?-asiento. Ahora soy yo la que no va a hablar.- Espera,que le digo que salga- mi cabeza comienza a dar vueltas,quiero salir de aquí. ¿Que salga? ¿De dónde? ¿Dani? ¿Dani? ¿Va a venir? ¿Y qué le digo? ¿Dani? No quiero verle. Sí,si quiero verle. Muevete estúpida. Le veo salir de una puertecita,esta vez no me sonríe. Le odi,le odio, le odio. No quiero verle. Me sonríe. Dos metros. Le odio,le odio,le odio. Me ha destrozado. Lo nuestro es imposible. No quiero verle,no quiero,no ¿por qué estoy sonriendo?
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