domingo, 15 de diciembre de 2013

IV

-Cristina-su voz suena suave,como un susurro. Abro los ojos,no estaba dormida, Oía perfectamente su respiración e incluso pequeños sollozos. Giro mi cara para encontrarme con sus ojos.-Todo va a ir bien-aprieta mi mano. Asiento. Sé que no es así,sé que las cosas nunca van a ir bien,pero sentirle ahí,sentir su fuerza hace que me de igual lo que vaya a pasa.
-Gracias-parpadeo para que las lágrimas desaparezcan-por estar aqui.
-No me des las gracias tonta-ambos sonreímos con las lágrimas cayendo por nuestras mejillas y nos abrazamos. Notamos como la puerta se abre y nos separamos. Es el doctor.
-Buenas tardes señorita Pedroche-entra con una amplia sonrisa. Muchas veces me he preguntado como hacen los médicos para dar malas noticias y mantener su sonrisa intacta. Coloca un escáner en una pantalla con luz que hay en la pared derecha de la habitación.-A ver,vemos que las células afectadas se han reproducido-Dani parieta con más fuerza mi mano-pero más lentamente de lo que esperábamos.
-¿Y eso que quiere decir?-pregunto impaciente.
-Quiere decir que la enfermedad no la podemos erradicar,pero si ralentizar con el tratamiento.
-¿Y se supone que eso son buenas noticias?-apenas sale un hilo de voz de mi garganta.
-Yo no he dicho que sean buenas noticias-me mira desesperado.-Cristina,estamos haciendo todo lo posible pero.
-Pero no tengo cura-los ojos de Dani viajan del escáner a mi.
-¿Cuánto tiempo podríamos evitar que entre en el estado más grave?-el doctor mira a Dani.
-No lo sé,quizás cinco años,diez como mucho.-resoplo.
-Eh-las manos de Dani se atrincheran en mi cara-¿sabes la de cosas que podemos hacer en cicno años? Casarnos,formar una familia,tener un perro...-noto como las lágrimas inundan mis ojos-Tenemos tiempo para ser felices. Déjame hacerte feliz.
-Dani-aparto sus manos de mi cara y miro al doctor-¿Podría dejarnos solos?-éste asiente y sale de la habitación-Estoy cansada,estoy harta de luchar. No quiero casarme contigo,no quiero tener hijos contigo,no quiero que me veas morir-mi voz se quiebra-No puedo verte a mi lado mientras mi corazón deja de latir.
-No te das cuenta.
-Daniel,no,no voy a tomar ese estúpido tratamiento. Se acabó-todos sus músculos se tensan. Sus manos dejan de sujetar las mías.-Hiciste bien en irte.
-No me lo eches en cara,sabes perfectamente que.
-Que nada-le interrumpo- Vete,no quiero verte aqui-su mirada me quema-¡Vete!-mis lágrimas empiezan a caer por mis mejillas. Se gira sobre sus talones y pega un portazo al salir de la habitación,el mismo portazo...

Llego a casa agotada. Desde hace un mes se que tengo una enfermedad que solo la tienen diez personas más en el mundo. Sé que no voy a llegar a los cincuenta años. Sé que tengo miedo.
-¿Dani?-grito,pero no hay respuesta. Todas las luces están apagadas menos las de la habitación. Me dirijo allí y veo una maleta con toda su ropa sobre la cama. Me apoyo sobre el marco de la puerta mientras miro como mete su ropa apresudaramente en la maleta. -Da.dani ¿qué haces?-me mira y termina de guardar sus cosas en la maleta.
-Me voy-cierra las cremalleras y se dirige a la puerta.
-¿Cómo que te vas?-siento el corazón en mi garganta. Me sienta en el reposabrazos del sofá y se pone en cuclillas agarrándome las manos.
-Tú has decidido no tomar el tratamiento-asiento-y yo he decidido no verte morir.
Siento como si algo se rompiese en mi interior,como si pudiese oir los trozos caer sobre el suelo.
-Yo...yo creía que te quedarías conmigo,yo...-ya no siento latir mi corazón,tan solo siento un nuevo que me asfixia.
-Yo creía que tú también querrías quedarte conmigo,pero no lo haces,te empeñas en morir.
-Dani,el tratamiento es muy caro-deja caer sus manos y resopla mientras niega con la cabeza.
-¡No!-se pone de pie- No...no le eches la culpa al dinero,¡tú no quieres vivir!-coge el mango de su maleta.
-¡Esta bien!-estoy a su altura-¡Vete! ¡Huye! No te necesito. -me acerco más a él-Eres un cobarde.
-Si me quisieras decidirías vivir.
-Si me quisieras te quedarías a mi lado.
-Entonces debe ser que no te quiero-todo mi cuerpo se petrifica. si antes creía que me había roto me confundí,ahora si que me he roto.
-Será eso-en sus ojos veo vacío,el mismo que se traslada al centro de mi pecho. Coge su maleta y pega un portazo. En ese momento siento como si todo se cayese sobre mi. Un bloque de hormigón...

...sobre mi espalda.
Odio los portazos porque hacen que lo que tiene grietas se rompa del todo.

jueves, 12 de diciembre de 2013

III

Me despierta el sonido de una máquina. Abro un poco los ojos y en seguida el foco fluorescente me ciega. Sé perfectamente donde estoy. Con cuidado giro mi cuello al notar levemente unas caricias en mi mano izquierda.
Me encuentro con la última persona que esperaría que estuviese sujetando mi mano mientras estoy inmóvil en una cama de hospital.
-Dani..-mi voz sale como un gemido más que como un susurro. Levanta su cabeza y me mira. Tiene lo ojos rojos y aún cerrados,segura estuviese durmiendo. En cuanto abre los ojos completamente dibuja una sonrisa en su rostro. Cuidadosamente entrelaza mis dedos con los suyos y yo no me resisto,al contrario,cuando nuestras manos están encajadas completamente aprieto con la poca fuerza que tengo. Siento que es un espejismo,que en cualquier momento se desvanecerá y mi mano agarrará la nada que siempre me deja cunado se va. Sonrío a pesar del esfuerzo que me cuesta. Me siento bien al verle a mi lado,siento que nada malo me puede pasar.
-¿Cómo te sientes?-el calor de sus manos y su voz ronca hacen que toda mi piel se ponga de gallina.
-Bueno..aturdida,¿qué me ha pasado?
-Te desmayaste-trata de sonreir aunque tan solo le sale una mueca- No te preocupes te pondr.
-Vamos Dani...demasiado estaba aguantando-miro hacia otro lado aflojando mis dedos.
-No digas eso-noto en su voz un leve sollozo-Todo va a ir bien-sus dedos se aferran a los míos,pero yo los sigo manteniendo sueltos.
-No,no me mientas. Me he desmayado,es el primer síntoma,¿ya no te acuerdas?-el recuerdo de aquella tarde de Agosto vuelve a mi memoria...

Estaba tumbada en el césped de la casa de los padres de Dani,viéndole jugar con sus sobrinos. Él me sonreía y yo a él. Me reía de los gritos de auxilio de los niños cuando Dani los levantaba del suelo y temían caerse. ¿de verdad no se habían dado cuenta de que su tío jamás les haría daño? En medio de una sonrisa y un grito para unirme a la lucha unas manchas negras se apoderan de mi visión. Siento que todo mi cuerpo se queda sin fuerzas. Aún así me levanto,quiero ir donde están ellos. Puedo ver aún sus caras,borrosas,y sus risas a lo lejos. Mi visión se vuelve oscura completamente y entonces pierdo el control de mi. Me caigo,me voy. Noto que unos brazos me sostienen antes de llegar al suelo,ningún músculo de mi cuerpo reacciona. Nada. No estoy,me he ido. Todo es oscuridad.
Abro los ojos y un foco me ciega. Los sonidos de una máquina retumban en mis oídos. También una voz,es Dani. Me está llamando,quiero volver,quiero verle. Abro los ojos lentamente de nuevo y esta vez la luz tan solo me molesta. Muevo la cabeza tratando de ayudar a mis ojos a acostumbrarse a la nueva situación.
-¿Dónde estoy?-la cara de Dani se asoma por encima,tapando la luz y dejándome descansar.
-En el hospital-su voz trata de sonar dulce pero a mi me transmite dureza.
-¿Qué ha pasado?-todo mi cuerpo se tensa.
-Te desmayaste. Has estado dos días en coma. -Mis manos tiemblan pero el las sujeta para que no lo hagan- Pero ya has despertado-toca un botón rojo que hay unos centímetros sobre mi cabeza-Voy a avisar al doctor para que te explique el mejor.
-Vale-agarro su brazo con todas mis fuerzas- Pero no te vayas- su sonrisa reaparece en su rostro,esta vez quitando tensión. Se sienta a mi lado y la luz ya no me molesta.

Muevo la cabeza de un lado para otro tratando de alejar los recuerdos de mi mente.

lunes, 9 de diciembre de 2013

II

-Has vuelto- Esta vez no me recibe con una sonrisa. Su gesto es frío,apagado.
-Sí,toma -le doy el dinero que tengo en la mano- Mi café,gracias por pagármelo antes.
-No hace falt.
-Tomalo-fuerzo una sonrisa para sonar lo más amable posible. Lo coge sin dejar de mirarme. Antes no me había fijado pero sus ojos esconde unas ojeras tras un poco de maquillaje. Va a resultar que tras ocho meses Lola consiguió inculcarle algunos de sus trucos de belleza masculina. Tras mirarle una última vez salgo de la puerta del restaurante. Me tiemblan las piernas mientras camino por la calle. Escondo mi nariz bajo la bufanda tratando de resguardarme del frío. Decido coger un taxi para volver a casa,la última hora me ha dejado sin fuerzas.
Portal 41,piso 5º E. Mi extenso salón me recibe con el calor de una buena calefacción y olor a café. Veo la luz del cuarto de baño encendida y sonrío. Ya está en casa.
-Vaya hoy has salido antes del trabajo-me apoyo en el marco de la puerta. Jorge acaba de salir de la ducha,está todo el baño sumido en un neblina y el cristal empañado. No sé si es por la temperatura o porque hace escasos segundos que ha salido de la ducha pero su torso aún esta mojado. Verle así hace que todo el mundo,los problemas se me olviden. 
-Y tú has terminado rápido tu paseo-sonrío pícaramente y entro en el baño. Cierro la puerta tras de mi mientras apoyo mi espalda en ella. Jorge me mira de arriba a abajo y me guiña un ojo. Comienzo a desnudarme de espalda a él aunque sé perfectamente que me está viendo a través del espejo.
-¿Te importa? Es que me has dado envidia y ahora también me apetece una ducha.- Rozo con mi dedo ídice su tríceps y la piel se le eriza. Entro en la ducha con su mirada recorriendo mi figura. Una vez noto el agua en mi cuerpo todos mis músculos se relajan y un pequeño suspiro sale de mi boca. Ahora ya no me importa provocar o no a mi compañero de piso,tan solo me importa convertirme en gota de agua. Me siento en un rincón del plato de ducha mientras el agua cae sobre mi cabeza. Escondo mi cara entre las rodillas y dejo que esta vez,pequeños sollozos salgan desde mi garganta. Las lágrimas comienzan a salir por mis ojos y entonces recuerdo lo mucho que me gusta llorar en la ducha para poder disimular que lo he hecho. Levanto un segundo la mirada tras oír como la puerta del baño se cierra y me aseguro que Jorge no sigue aquí. Entonces sí,me rompo. Rompo a llorar como una niña y lo peor es que no se por qué. Supongo que ahora,en un minuto de soledad echo de menos sus abrazos,que entre en la ducha y comience a jugar con mi pelo. Que echo de menos las palabras de amor escritas sobre el vaho del cristal. Supongo que ahora que no hay nadie que se moleste en diferenciar las lágrimas de gotas de ducha lo echo de menos. Sigo en esa posición durante un par de minutos y cuando tengo la suficiente fuerza como para sonreír sin empezar a llorar,cierro el grifo y salgo. Ni si quiera me he enjabonado. Ahora que la puerta está cerrada se me hace muchísimo más difícil respirar. Me apoyo contra la pared volviendo a la posición que tenía dentro de la ducha.
-Jorge-mi voz es apenas un hilo de voz. Noto como me voy quedando sin fuerzas- Jorge-esta vez lo acompaña un sollozo- Jorg-y ya no lo acompaña nada. Me sumo en la oscuridad,me sumo en mi. Nadie viene a salvarme. Yo ya no pido ayuda.