lunes, 9 de diciembre de 2013

II

-Has vuelto- Esta vez no me recibe con una sonrisa. Su gesto es frío,apagado.
-Sí,toma -le doy el dinero que tengo en la mano- Mi café,gracias por pagármelo antes.
-No hace falt.
-Tomalo-fuerzo una sonrisa para sonar lo más amable posible. Lo coge sin dejar de mirarme. Antes no me había fijado pero sus ojos esconde unas ojeras tras un poco de maquillaje. Va a resultar que tras ocho meses Lola consiguió inculcarle algunos de sus trucos de belleza masculina. Tras mirarle una última vez salgo de la puerta del restaurante. Me tiemblan las piernas mientras camino por la calle. Escondo mi nariz bajo la bufanda tratando de resguardarme del frío. Decido coger un taxi para volver a casa,la última hora me ha dejado sin fuerzas.
Portal 41,piso 5º E. Mi extenso salón me recibe con el calor de una buena calefacción y olor a café. Veo la luz del cuarto de baño encendida y sonrío. Ya está en casa.
-Vaya hoy has salido antes del trabajo-me apoyo en el marco de la puerta. Jorge acaba de salir de la ducha,está todo el baño sumido en un neblina y el cristal empañado. No sé si es por la temperatura o porque hace escasos segundos que ha salido de la ducha pero su torso aún esta mojado. Verle así hace que todo el mundo,los problemas se me olviden. 
-Y tú has terminado rápido tu paseo-sonrío pícaramente y entro en el baño. Cierro la puerta tras de mi mientras apoyo mi espalda en ella. Jorge me mira de arriba a abajo y me guiña un ojo. Comienzo a desnudarme de espalda a él aunque sé perfectamente que me está viendo a través del espejo.
-¿Te importa? Es que me has dado envidia y ahora también me apetece una ducha.- Rozo con mi dedo ídice su tríceps y la piel se le eriza. Entro en la ducha con su mirada recorriendo mi figura. Una vez noto el agua en mi cuerpo todos mis músculos se relajan y un pequeño suspiro sale de mi boca. Ahora ya no me importa provocar o no a mi compañero de piso,tan solo me importa convertirme en gota de agua. Me siento en un rincón del plato de ducha mientras el agua cae sobre mi cabeza. Escondo mi cara entre las rodillas y dejo que esta vez,pequeños sollozos salgan desde mi garganta. Las lágrimas comienzan a salir por mis ojos y entonces recuerdo lo mucho que me gusta llorar en la ducha para poder disimular que lo he hecho. Levanto un segundo la mirada tras oír como la puerta del baño se cierra y me aseguro que Jorge no sigue aquí. Entonces sí,me rompo. Rompo a llorar como una niña y lo peor es que no se por qué. Supongo que ahora,en un minuto de soledad echo de menos sus abrazos,que entre en la ducha y comience a jugar con mi pelo. Que echo de menos las palabras de amor escritas sobre el vaho del cristal. Supongo que ahora que no hay nadie que se moleste en diferenciar las lágrimas de gotas de ducha lo echo de menos. Sigo en esa posición durante un par de minutos y cuando tengo la suficiente fuerza como para sonreír sin empezar a llorar,cierro el grifo y salgo. Ni si quiera me he enjabonado. Ahora que la puerta está cerrada se me hace muchísimo más difícil respirar. Me apoyo contra la pared volviendo a la posición que tenía dentro de la ducha.
-Jorge-mi voz es apenas un hilo de voz. Noto como me voy quedando sin fuerzas- Jorge-esta vez lo acompaña un sollozo- Jorg-y ya no lo acompaña nada. Me sumo en la oscuridad,me sumo en mi. Nadie viene a salvarme. Yo ya no pido ayuda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario